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Mar, guitarra y templanza - Privado

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Re: Mar, guitarra y templanza - Privado

Mensaje por Invitado el Jue Mayo 24, 2012 2:58 pm

- La dedicatoria que el escritor del libro fue la siguiente: “Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo un motivo importante para ello: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otro motivo, además: esta persona mayor puede entenderlo todo, hasta los libros para niños. Tengo aún un tercer motivo: esta persona mayor vive en Francia, donde padece hambre y frío. Tiene mucha necesidad de ser consolado. Si todos estos motivos no son suficientes, quiero, entonces, dedicar este libro al niño que una vez fue esa persona mayor. Todas las personas mayores han sido, primero, niños. Pero son pocas las que lo recuerdan”- Cite recordando lo leído en la primera pagina.

- En verdad que amo este libro, de todos los que he tenido oportunidad de leer, este es especial…de alguna forma lo considero un tesoro invaluable…- Comentaba conforme hojeaba el libro, deteniéndome en aquellas páginas que de memoria me sabia. Por que habrían de haber sido algunas 100 veces o más las que leí este hermoso libro, mi gusto por el, pude que rayara en la obsesión sin duda.

Tome asiento en el sofá, procurando no mover nada. Antes, hube dejado el libro en su sitio. Para finalmente tomar entre mis manos la taza de café que David me ofrecía. Mi deseo fue primeramente llenarme de su aroma, amargo, pero con un no sé qué, que provocaba embelesarse y hacer que las papilas gustativas se derritieran, dando así al gusto de saborear sin siquiera haberlo probado.

- Un día… no sé cuando, pero un día, los niños podrán correr libremente por las calles de nuevo… hay que conservar la fe y el amor en Dios, el nunca nos abandona, siempre está allí, pendiente de nosotros, pero somos nosotros mismos quienes nos cegamos ante su presencia…- Dije animándome ahora si a tomar un pequeño sorbito del liquido caliente, no sin antes haber soplado un poco para no quemarme. El vaporcito que manaba de la taza me mantenía entretenido, cual niño. Lo admito, a veces podría llegar a parecer uno por mi comportamiento, algo que contrastaba duramente con mi apariencia adulta.

- El café es delicioso…- Murmure encantado con la bebida, esos dos terroncitos de azúcar, le habían dado un toque increíble, disminuyendo el amargor del liquido. Posteriormente, me anime a tomar una de las galletas servidas, para morderla y degustarla en compañía de ellos, mirando a Jeremías que parecía sumido entre sus papeles y tintero.

Mientras tanto Dali yacía echado en una esquina demasiado tranquilo, espantando de vez en cuando alguna mosca que se posaba sobre su peludo cuerpo.
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Re: Mar, guitarra y templanza - Privado

Mensaje por Invitado el Vie Mayo 25, 2012 12:44 pm

Aquel lugar era acogedor, un pequeño rincón donde dejar que el tiempo volara escapando entre el aroma del café y el sabor de las pastas. Shamuel y Jeremías parecían aceptarse en un simbólico murmullo, ambos hablaban de los niños y de los libros, o más bien del papel esencial del cuento en la sociedad y de la esperanza que depositaba en ella. La sociedad cambiaba, pero en realidad siempre seguía siendo la misma. Todos se lamentaban pero pocos alzaban sus brazos, yo estaba para aquellos que los alzaban y otros deseaban romper sus ilusiones, provocando así que sus brazos descendieran y sus rostros se cubrieran de llanto.

Tomaba el café con calma mientras observaba a mi hermano. Él parecía un niño saboreando nuevas golosinas. Recordé la primera vez que tuve el placer de saborear el café, así como hundir mis dedos en los granos de café recién recolectados y la belleza del ruido del molinillo triturándolo. Ya no se hacían las cosas con tanta dedicación, las máquinas estaban arrastrando las cosas sencillas de la vida a un momento rápido y sin belleza. Si bien, el café también tenía un lado amargo como su sabor. Muchos hombres buenos perecieron en los cafetales, esclavos que no valían siquiera su peso en monedas. Una bebida muy simbólica, pues en los café de París los bohemios discutían mientras en los campos se perdía la vida. Sin embargo, sin esta bebida muchos estudiantes jamás hubieran soportado una noche en vela o una madre nunca hubiera podido reconfortarse unos segundos en las largas noches de hospital velando a su pequeño. El café era el símbolo del mundo, de las relaciones humanas y de la codicia, así como del amor y la revolución. El té también lo era, pero tenía más la huella de la tradición y la sofisticación.

-El café siempre fue algo vinculado a los pensadores, estudiantes y a una historia de sudor, sangre y ambición.

Comencé a decir mientras me levantaba para ir hacia Jeremías. Puse mis manos sobre sus hombros y dejé por unos instantes que mi hermano viera mi verdadera forma, aunque a ojos humanos sería el mismo que mi buen amigo solía ver. Mi rostro se rejuveneció hasta ser incluso más lampiño que Shamuel, mis cabellos se alargaron y mis alas aparecieron siendo transparentes. Aquel cansado anciano no podía ver en absoluto aquella forma, a ojos mortales tan cansados tan cansados era como si su viejo amigo se apoyara en sus hombros para ver sus escritos.

-¡Qué maravilla!

Exclamó escribiendo concentrado, tomando al fin la claridad mental que merecía. Una leve sonrisa se formó en mis labios regresando a mi estado natural. Dalí seguía recostado deseando que el verano pasara rápido, aún así ni siquiera había comenzado.

-Tienes mucho talento, amigo mío.
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Re: Mar, guitarra y templanza - Privado

Mensaje por Invitado el Dom Mayo 27, 2012 1:56 pm

Por un momento, adore la imagen que me ofrecieron ambos, el hombre alegre al notar que su cabeza se iluminada con renovada inspiración, algo que demostró al momento de comenzar a escribir sin despegar un instante su mano del papel. Despegando por instantes la mano para coger mas tinta del tintero.

Yo me mantuve quieto, observando la imagen, posteriormente, volví la vista hacia donde yacían aquellos viejos libros, que desprendían ese característico aroma a viejo, mismo que había en las bibliotecas, que casualmente, solía enfermar a las personas, bibliotecarios en su mayoría de tanto permanecer percibiéndolo. Era un suceso lamentable, mas como todo, siempre había un punto malo en las cosas.

- No se la historia del café… creo que tiene un trasfondo bastante interesante, por lo que has mencionado, David…- Comente para que fuera él quien más me escuchara, pues no deseaba ser intruso en la inspiración que Jeremías poseía ahora mismo. Me incline hacia la mesita para volver a tomar otra de las suculentas galletas, adorando secretamente el sabor de estas, me gustaba muchísimo la comida humana, porque siempre era experimentar algo nuevo, cada sabor, textura y colorido. Me resultaba en extremo divertida. Una vez, en los primeros tiempos en que baje a la tierra, tuve la oportunidad de estar en México, donde aprendí mucho sobre su historia, costumbres y calidad Gastronómica.

Una de las comidas que aprendí a elaborar, fue el Mole poblano, el cual varia significativamente de presentación según el estado. Lejos de consumir la carne, opte más que nada por el caldo, que era una mezcla de ingredientes y especias, entre ellos el chocolate, el cual le daba un sabor inigualable.

- ¿Sería bueno que curáramos su Alergia, David? Yo podría, de esa forma llevaría una vida más estable, y no se limitaría a salir afuera a disfrutar lo hermoso del día… quizás hasta cogería mas inspiración…- El salir fuera de casa, resultaba ser sumamente inspirador para muchos humanos, como ellos mismos decían o yo notaba conforme observaba a algunos.

Tome un nuevo sorbo del café, encontrándolo más agradable que la primera vez que lo probé. Las galletas le hacían tomar un sabor mucho más agradable, pues los sabores se mezclaban en el paladar y era una experiencia gratificante. A mí me encantaban las experiencias, las consideraba siempre, aprendizaje, muy valioso que nos hacia crecer emocionalmente.
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Re: Mar, guitarra y templanza - Privado

Mensaje por Invitado el Lun Mayo 28, 2012 6:45 am

-La historia del café se remonta a tiempos muy difíciles, aunque no tanto como los que ahora soportamos.

Dije apartándome de Jeremías, el cual estaba en trance escribiendo sus memorias. Deseaba dejar un libro a todo aquel que una vez lo había escuchado. En cada capítulo hablaba de la amistad con cada una de las personas que había conocido y las cuales le habían influido, en otros tan sólo recordaba fragmentos de instantes asombrosos o simplemente curiosidades de las cual tomar lección. Él quería que la vida pudiera leerse no sólo en sus arrugas.

-La esclavitud fue abolida hace cientos de años, sin embargo soy de los que opinan que aún muchos siguen esclavizando a sus trabajadores en fábricas, campos y locales. Prácticamente su vida era miserable, vivían hacinados peor que animales y los atrapaban destrozando sus vidas, en ocasiones incluso sus cuerpos. Hombres de raza negra, principalmente, fueron tratados como mulos y sus vidas valían poco más que un par de monedas.

Me senté frente a mi hermano aún con las mejillas sonrojadas pro el esfuerzo, tomando un par de galletas mientras contaba aquella narración tan terrible.

-Usaron a los esclavos para campos de algodón, trigo y café. Los esclavizaron hasta que sus descendientes acabaron alzando los brazos. Lo más lamentable de todo esto eran los hombres de Dios que decían que nuestro creador despreciaba a los negros, nativos y seres que no fueran de raza blanca y pura. Estas creencias han continuado y siguen perdurando lamentablemente.

Suspiré pesado antes de respirar hondamente el aroma característico del café, un aroma que me traía buenos y malos recuerdos.

-Mientras en los café de ciudades tan importantes como París se debatía sobre la política, el arte o el avance de la ciencia con un café entre sus manos, un poco de pan caliente y un diario, otros perdían la vida recolectando el oro negro que una vez fue, y que aún sigue siendo, el café.

Sonreí de forma amarga antes de dar un par de bocados a la galleta. Estaba seguro que él había visto parte del horror desde el cielo, aunque Dios en ocasiones cegaban a sus hijos para que no crearan juicios precipitados. El ángel del juicio era otro, no él. Él sólo debía mostrar su amor y consuelo a todo aquel que lo pedía.

-Los hombres eran manipulados por demonios, pero otros escuchaban a Dios y su verdadero mensaje. La esclavitud como tal acabó, el café siguió siendo una bebida fundamental para las reuniones de sociedad y para los estudiantes. La cafeína los mantiene despiertos y les hace permanecer noches en vela. Si bien, no es bueno abusar del café, como tampoco de otras bebidas isotónicas y revulsivos para mantenerse como una lechuza.

Entonces Jeremías dejó de toser y carraspear, sólo se escuchaba el deslizar rápido de su pluma. Sonreí ampliamente notando que mis poderes influían en él. No era el ángel de la salud, pero podía obrar pequeños milagros. Tan sólo le había dado unos días de calma para que pudiera contemplar el mundo por última vez. Mi buen amigo se moría, pero lograría terminar sus memorias para que aquellos que le amamos jamás le olvidáramos.
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Re: Mar, guitarra y templanza - Privado

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